LeBron se crece como leyenda, pero ¿más que Michael Jordan?

LeBron Raymone James Sr. prefiere prestar poca -o nada- de atención a lo que dejar un legado se refiere, aun cuando en sí deja uno, lo prefiere o no.

El pasado domingo, al ganar su cuarto título de la NBA, James selló una de esas hazañas que merecen especial atención en la historia del deporte. Por varios puntos: Una temporada marcada por el fallecimiento de su amigo, Kobe Bryant; por las luchas raciales, por la pandemia y en consecuencia el encierro de la burbuja en Lake Buena Vista, Orlando (Florida).

Aunque no piensa en el legado, James dejó algo claro y es que pidió su “m… respeto”, en especial a sus críticos, incluidos los de Los Angeles, por aquello de que no se fijan en lo que ya ha realizado.

Junto a Anthony Davis, que fue la figura que se decidió a acompañar a LeBron, conformaron una mutual en la que los “celos” estaban fuera de lugar entre ellos, como en Danny Green, Rajon Rondo, Kentavious Caldwell-Pope, Dwight Howard, Kyle Kuzma, entre otros.

La palabra clave del párrafo anterior es “celos”, reacción que se despierta toda vez que aparece de alguna manera la figura o nombre de Michael Jordan.

Esa comparación, que para muchos resulta odiosa, lo acompañará a él, como ocurre en tantos otros deportes. Piensen en esto: Messi o Ronaldo/ Pelé o Maradona/ Barry Bonds o Willie Mays/ Kobe Bryant o el propio Jordan, etc.

Una vez se presentó el documental “The last dance”, se destaparon sobrados comentarios contra LeBron, al punto que e exjugador de la NBA, Chauncey Billups (campeón con los Pistons) rechazó a los detractores de “Bron”.

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